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miércoles, 20 de febrero de 2013

UNA PRÁCTICA IDEAL DE ENSEÑANZA


Una práctica ideal de la enseñanza sería aquella en la que el profesor fuese un excelente docente, dominase a la perfección los contenidos y la forma de trasmitirlos a sus alumnos, usando diferentes metodologías y estrategias y adaptándolas al contenido  y a los alumnos concretos en su contexto. Sería aquel docente capaz de impulsar el aprendizaje autorregulado en sus alumnos, haciéndoles reflexionar e indagar e ir construyéndose su propio aprendizaje, pero también dedicaría otros momentos a impartir una enseñanza más tradicional para enseñar determinados conceptos. Además, sería un profesor seguro de sí mismo, confiado y por supuesto motivado, con pasión y vocación por enseñar.

Los alumnos serían en primer lugar, los protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje y unos alumnos con muchas ganas de aprender y con muchas curiosidades, lo que haría unas clases muy dinámicas y participativas. Además, los alumnos también estarían muy motivados y tendrían una buena relación con el profesor, de confianza y respeto a la vez.

 Para poner en práctica este ideal de enseñanza, lo primero que debemos hacer es formar buenos profesores y cambiar el sistema educativo de nuestro país en general. Para ello, me parece indispensable cambiar la mentalidad de nuestra sociedad, que normalmente  se rige por la ley del mínimo esfuerzo.

Para que los alumnos aprendan, tienen que estar motivados, tener curiosidades y afán por aprender, hay que conocer sus intereses y sus necesidades para a partir de ellas despertar sus ganas de aprender. Además, tienen que estar seguros, el clima de clase es muy importante, si se sienten bien con sus compañeros y con su profesor estarán más confiados y aprenderán más porque participarán más y estarán más activos.
Mis creencias sobre el aprendizaje han cambiado mucho durante los últimos años, yo antes era la primera que me regía por la ley del mínimo esfuerzo, era más cómodo y no suponía apenas trabajo, pero después te vas dando cuenta que no aprendemos por aprender, sino que gracias a lo que sabemos podemos hacer muchísimas cosas. 


viernes, 15 de febrero de 2013

INDE XXI


Al igual que no todo el mundo puede  o debe ser psicólogo o inversor de bolsa “por el bien de los afectados”, no todo el mundo que acaba la carrera  (que es más o menos asequible y que puede acceder cualquiera), debería ser profesor.  Por la misma razón, por el bien de los afectados que en este caso son los alumnos, el futuro que dejamos a nuestra sociedad.

Con nuestro actual proceso de selección del profesorado, es normal que luego nos encontremos con lo que consideramos “malos profesores”, sin ganas de enseñar y poco motivados y/o sin ningún habilidad para trasmitir sus conocimientos a sus alumnos. Estas personas seguramente no tenían en mente ser profesores. Sin embargo, las circunstancias laborales y económicas han hecho que tengan que escoger esta profesión.  Esto suele pasar sobre todo  en profesores de Secundaria, que acaban sus carreras de (química, biología, etc.) y no encuentran trabajo por lo que deciden ir por la vía más de  más fácil acceso, la docencia. Aunque no tengan vocación, es un camino fácil (un año de máster y ya eres profesor).  

Para poder mejorar la calidad del profesorado, se están planteando dos alternativas. En primer lugar el DIR (docente interno residente) o  un programa de formación nacional a través de las TICS. Cualquiera de estas medidas me parece adecuada con tal de mejorar la calidad del profesorado y seguramente así mejorar también nuestro sistema educativo.

España tiene un sistema educativo nefasto, intentamos tratar a todos por igual, cuando todos somos iguales pero diferentes, y además no tenemos cultura evaluativa, tenemos miedo a la evaluación. En el DIR, se pretende sacar plazas limitadas para aumentar la competividad, sin competencia nos estancamos y no mejoramos.  Se pretende escoger a los mejores, de esta forma conseguiremos contar con buenos docentes. Además, se pretende realizar una entrevista personal para conocer aspectos psicológicos y emocionales ya que un buen profesor debe estar equilibrado emocionalmente, confiar en sí mismo y quererse a sí mismo para así poder querer y confiar en sus alumnos.